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En la aldea Baeksa de la ciudad de Icheon, se encuentran copiosos cornejos centenarios crecidos naturalmente sin ayuda de los humanos. A principios de la primavera brotan flores de color amarillo y en otoño, los frutos de un color rojo intenso deleitan a los turistas. Durante el festival, los visitantes podrán disfrutar de los juegos folclóricos coreanos y del desfile de coches decorados con las flores de cornejo. Cabe mencionar también que este lugar, por su increíble paisaje, es uno de los destinos más buscados por fotógrafos profesionales.