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Despertando el espíritu: estancia en el templo Magoksa

Estadía en templo Despertando el espíritu Experimentando la estancia en el templo Magoksa Texto y fotografía por Robert Koehler

Artículo de cortesía de Seoul Magazine.

Digan lo que digan, no es fácil estar sentado sin hacer nada.

Cierto, estar sentado es fácil mientras las piernas no se duerman. La parte “no hacer nada” es lo difícil. En la meditación Seon (o Zen), usted quiere lograr la mente antes que el pensamiento, para que su mente se tranquilice y refleje el mundo tal como realmente es. La mente, sin embargo, es una pequeña abeja ocupada (pero es difícil darse cuenta de “cuán ocupada” hasta que se sienta para la meditación): “tengo una fecha límite mañana”, “me pregunto qué hay para cenar”, “tengo que llamar a mi esposa después de esto”, “maldita sea, ¿por qué estoy pensando?”, “¿cómo puedo dejar de pensar?”, “oh, Señor, ¿mi mente dejará de generar estos pensamientos?”. ¡Qué estanque tan ondulado puede ser la mente!

Afortunadamente, la sesión de Seon dura solo una hora. Algunos monjes hacen esto durante todo el día.

El programa de estadía en templo comenzó como un alojamiento experimental y experiencia cultural durante la Copa Mundial de Fútbol de Corea-Japón en 2002, pero una década después se convirtió en uno de los programas de turismo cultural más queridos en Corea. Cerca de 109 templos en toda Corea, la mayoría de los cuales están ubicados en lugares pintorescos de las montañas, lejos del ajetreo y bullicio de ciudades, tienen este programa de dos días, que brinda a los visitantes de todas las religiones y nacionalidades la oportunidad de ponerse en contacto con la naturaleza y ellos mismos, y experimentar una antigua tradición de 1.700 años.

Montaña y templo

Escondido en las montañas a pocos kilómetros al norte de la aldea centro-occidental de Gongju, el templo Magoksa se ha ganado su reputación como uno de los monasterios más sublimes de Corea. Recibe un buen número de visitantes, eso es cierto, pero su aislamiento asegura que en comparación con otros templos de tamaño similar, es un lugar tranquilo y relativamente no muy turístico. El templo en sí es un tesoro de la arquitectura tradicional coreana, siendo el hogar de varios tesoros nacionales, incluyendo una gran sala de madera de dos pisos del siglo XVIII. El templo está rodeado de espesos bosques fragantes y caudalosos ríos que proporcionan un espacio de reflexión y renovación.

Magoksa ofrece un programa Sansa (san: montaña, sa: templo) de dos días para sábado y domingo (junto con programas personalizados durante la semana). En este fin de semana especial, hay alrededor de 20 participantes. Algunos son budistas, otros no lo son. Un grupo de señores mayores están aquí como parte de una reunión anual. “Por lo general nos reunimos para beber, pero esta vez decidimos hacer algo diferente”, señala un miembro. También hay un padre y su hijo: el padre, un ingeniero, estaba poniéndose al día con su hijo después de estar separado cinco años por un proyecto de construcción en Nigeria. Como los budistas dicen, los caminos son diferentes, pero el destino es el mismo.

Caminando entre pinos y viento

El programa comienza a las dos de la tarde del sábado. Empieza con cosas simples: enseñanza de los modales en el templo y, lo más importante, aprender a hacer reverencias. Los participantes reciben ropa coreana sencilla, que deben ponerse. Esta ropa no solo es cómoda (importante para las reverencia y la meditación sentada), sino que también ayuda a sumergirse en el ambiente. Tras la enseñanza de la etiqueta, se hace un recorrido por el templo y una hora de pohaeng (meditación caminando) en medio de colinas y bosques. Durante el pohaeng, es importante permanecer consciente de las acciones y el entorno, aunque para los nuevos en la meditación es muy fácil quedar atrapados en la belleza del paisaje. Hay dos senderos alrededor de Magoksa, y uno de ellos tiene el nombre del residente más famoso del templo, Kim Gu, quien fue un gran luchador por la independencia de Corea.

Tras el pohaeng, se dirigirá al comedor para el gongyang, o comida budista. De acuerdo con la tradición budista, las comidas son vegetarianas y las señalizaciones en la sala recuerdan a los visitantes que “Comer es también una práctica”. Al igual que los propios monjes, tiene que lavar sus platos y cubiertos después de terminar de cenar, ya que esto es parte de la práctica de la meditación Seon.

Tras la cena, llega la hora de la oración nocturna en la sala principal. Antes de hacer la oración, los participantes tienen la oportunidad de hacer sonar la gran campana del templo, acompañados por un monje residente. Después de la oración, sigue la meditación de una hora en una sala situada a un lado del recinto; para muchos, este es uno de los aspectos más destacados del programa, aunque como se indicó anteriormente, no es fácil. Una vez que haya entrenado su mente, es el momento de hacer trabajar el resto de su persona con 108 reverencias. Cuando termine este acto, serán las 9 de la noche, la hora de dormir. En un ambiente tranquilo y con un espíritu en paz, será uno de los mejores sueños de su vida. Sin embargo, este dulce sueño no durará mucho tiempo.

Levántese y brille

Al día siguiente, le tocará levantarse a las 4:00 am, y a la media hora deberá estar en la sala principal para la oración matutina. Luego, a las 5 am, cuando sale el sol, se hacen otras 108 reverencias. El segundo día es relativamente relajante, ya que está programada la conversación con los monjes, gongyang matutino, tareas comunales, una sesión de fotos y otras actividades antes de la comida y despedida. Con suerte, se irá con una mayor conciencia que al llegar.

Gongyang: Comidas formales tomadas en los templos budistas. Son completamente vegetarianas, así como sencillas y nutritivas. Debe comerse con moderación, y no se debe desperdiciar ni un solo grano u hoja. Al terminar de comer, asegúrese de lavar sus platos.

108 reverencias: El número 108 tiene un significado especial. Según la tradición budista, hay seis caminos que conducen al sufrimiento, seis cosas que conducen al sufrimiento y 3 períodos de sufrimiento. Si multiplica 6 por 6 por 3, es igual a 108.

Meditación: La meditación se presenta en todas sus formas. La meditación formal sentada, llamada Jwaseon en coreano, es la más típica pero, de hecho, todo lo que hace debe ser una forma de práctica.

Yebul: Oración formal, realizada normalmente ante la imagen principal de Buda en el templo. Por lo general se trata de un homenaje a Buda y al Sutra del Corazón.

Más Información:
Coste: 60.000 wones para fines de semana.
Inscripción: visite la página web www.magoksa.or.kr (coreano) o llame al (041) 841-6226.
Hora de llegada: antes de las 2 pm del sábado.
Cómo llegar: autobuses a Gongju que salen de la Terminal de Autobuses Expreso de Seúl (tiempo de viaje: 1 hora y 50 minutos).
Al llegar a Gongju, tome un autobús a Magoksa (tiempo de viaje: 40 minutos).

Artículo de cortesía de Seoul Magazine.

Fecha 13/08/2012


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