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El Hanji, que tiene muchas utilidades, es el
papel tradicional de Corea. Antiguamente, más
allá de utilizarlo sólo como cuadernos
y libros, también servía para el revestimiento
de puertas y ventanas para la protección
contra el viento y para mantener el calor de la
habitación.
Los motivos por los cuales el Hanji tenía
utilidad para revestir las puertas correderas, están
en que fue elaborado especialmente para ser muy
fuerte, pudiéndose conservar durante más
de mil años. Es suave, con una textura lustrosa
y bueno para la ventilación y el mantenimiento
del calor.
Al revestirlo en las puertas y ventanas protege
contra el viento, dejando pasar tenuemente el sol,
ofreciendo, así, un ambiente elegante y también
presenta un efecto de regulación entre la
temperatura y la humedad.
Como eran tan fuerte, con una utilidad buenísima,
hasta se fabricaron armaduras con este papel. Las armaduras
fabricadas con varias capas de Hanji, protegían contra
los flechazos.

Los 4 documentos escritos, seleccionados como “Patrimonio
Cultural de Literatura” por la UNESCO, también fueron
posibles por haber sido escritos en Hanji, que se conserva durante
más de mil años.
En los tiempos modernos está siendo famosa la artesanía
de fabricar muñecos con papel Hanji. Los muñecos,
realizados a base de este papel tan específico, con espíritu
de tierra, representan vivamente a la figura de los coreanos.
Hay 4 museos nacionales de papel Hanji y de corteza de morera.
El Hanji fue evolucionando desde los usos antiguos, hasta
que, hoy en día, junto al papel de corteza de morera,
se usa para envolver regalos, como materia prima para las artesanías,
como papel de carta, etc.
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